Laylatul-Qadr: La Noche del Decreto
Allah (el Altísimo) dijo en Su Libro:
"Hemos hecho descender este Corán en una noche bendita. En verdad, somos siempre advertidores [de la humanidad]. En esa noche se decreta todo asunto de ordenamiento."1
Y Allah (el Altísimo) también dijo:
"En verdad, hemos hecho descender el Corán en la Noche de Al-Qadr (Decreto). ¿Y qué te hará saber qué es la Noche de Al-Qadr? La Noche de Al-Qadr es mejor que mil meses de adoración. En ella descienden los ángeles y Yibril, con el permiso de su Señor, con todos los decretos. Paz hay en ella hasta la aparición del alba."2
La Noche del Decreto está entre las últimas diez noches de Ramadán. El Profeta (salallahu ‘alaihi wasallam) dijo:
"Busquen Laylatul-Qadr en las últimas diez noches de Ramadán."3
Los musulmanes deben esforzarse en la adoración en cada una de estas noches para obtener su recompensa. El Profeta (salallahu ‘alaihi wasallam) dijo:
مَنْ قَامَ لَيْلَةَ الْقَدْرِ إِيمَانًا وَاحْتِسَابًا غُفِرَ لَهُ مَا تَقَدَّمَ مِنْ ذَنْبِهِ
"Quien se mantenga en oración en Laylatul-Qadr con imán y esperando la recompensa, le serán perdonados sus pecados pasados."4
Allah (el Altísimo) nos informó que es mejor que mil meses de adoración. Se le llama Laylatul-Qadr (la Noche del Decreto) porque en ella se decreta todo lo que ocurrirá en el año siguiente, como se menciona en el versículo de la Sūrah Ad-Dukhān: "En esa noche se decreta todo asunto de ordenamiento." Así que es el predecreto para el año. En cuanto al Decreto general y absoluto, este fue escrito cincuenta mil años antes de la creación de los cielos y la tierra, como se menciona en narraciones auténticas.
Se le llama Laylatul-Qadr debido a la grandeza de esta noche, su excelencia y nobleza. Es mejor que mil meses, lo que significa que mantenerse en pie en oración y realizar actos justos en esta noche es mejor que mil meses que carecen de ella. Por ello, los musulmanes la buscan en las noches impares de los últimos diez días de Ramadán, debido a la declaración del Profeta (salallahu ‘alaihi wasallam):
"Búsquenla en las últimas diez noches: la vigésimo tercera, vigésimo quinta, vigésimo séptima o vigésimo novena."1
¿Cuál noche es exactamente?
Algunos Compañeros como Ibn ‘Abbās, Ubayy bin Ka’b,2 Mu’āwiyah3 y otros (radiyallahu ‘anhum) consideraban que era la noche vigésimo séptima. Sin embargo, la opinión correcta entre ellos es que la noche exacta no se conoce y está oculta. La sabiduría detrás de esto es que los musulmanes se esfuercen cada noche para buscarla.
‘Abdullah bin Unays (radiyallahu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allah (salallahu ‘alaihi wasallam) dijo:
"Se me mostró Laylatul-Qadr, luego se me hizo olvidarla, pero me vi a mí mismo postrándome en agua y barro en la oración del alba que siguió."
‘Abdullah bin Unays (radiyallahu ‘anhu) continuó:
"Nos llovió en la noche vigésimo tercera y el Mensajero nos dirigió en la oración [del Fayr], luego se giró y tenía rastros de agua y barro en su frente y nariz."4
Es importante notar que en la terminología islámica, la noche precede al día, por lo que la noche vigésimo tercera ocurre antes del día vigésimo tercero.
En otra narración, él (salallahu ‘alaihi wasallam) dijo:
"Se me mostró Laylatul-Qadr en un sueño, luego uno de los míos me despertó y se me hizo olvidarla, así que búsquenla en las últimas diez noches restantes."5
En otra narración, él (salallahu ‘alaihi wasallam) dijo:
"Búsquenla en las noches impares de los últimos diez días."6
La importancia de la súplica en esta noche
Se recomienda esforzarse en la súplica en abundancia durante estas noches, porque las súplicas son respondidas. ‘Ā’ishah (radiyallahu ‘anhā) preguntó:
"¡Oh Mensajero de Allah! Si la encuentro, ¿qué debo suplicar?"
Él dijo:
اللَّهُمَّ إِنَّكَ عَفُوٌّ تُحِبُّ الْعَفْوَ فَاعْفُ عَنِّي
"Di: ¡Oh Allah! En verdad, Tú eres el que perdona, amas el perdón, así que perdóname."7
Basándonos en esto, los musulmanes deben esforzarse en estas noches con oración, súplicas, búsqueda del perdón y la realización de actos justos como el dhikr, la caridad, etc.
‘Ā’ishah (radiyallahu ‘anhā) dijo:
"Cuando el Mensajero de Allah (salallahu ‘alaihi wasallam) entraba en las últimas diez noches, permanecía despierto, despertaba a su familia, ceñía su izār y pasaba las noches en oración."8
También dijo:
"Él (salallahu ‘alaihi wasallam) se esforzaba en las últimas diez noches como en ningún otro momento."9
Una oportunidad única de recompensa
Esta es una oportunidad de toda una vida de recompensa que no regresará si se pierde. El próximo año será otro año, pero este no volverá.
Allah (el Altísimo) nos informó que es mejor que mil meses, lo que equivale a más de ochenta años. Es decir, el equivalente a toda una vida de obediencia a Allah.
Es un gran mérito y una oportunidad inmensa que solo se encuentra en las últimas diez noches de Ramadán. Así que, si te esfuerzas en ellas, sin duda la encontrarás y alcanzarás su excelencia.
Las señales de Laylatul-Qadr
Ubayy bin Ka’b (radiyallahu ‘anhu) afirmó:
"La señal de Laylatul-Qadr es que el Sol sale a la mañana siguiente blanco y sin rayos."1
En otra narración, él (radiyallahu ‘anhu) dijo:
"El Sol sale a la mañana siguiente como un plato de bronce, sin rayos, hasta que se eleva alto."2
Abu Hurayrah (radiyallahu ‘anhu) dijo:
"Estábamos recordando Laylatul-Qadr en presencia del Mensajero de Allah (salallahu ‘alaihi wasallam), y él dijo: ‘¿Quién de ustedes recuerda [aquella noche] cuando la luna salió y era como un pedazo del plato?’"3
‘Abdullah bin ‘Abbās (radiyallahu ‘anhumā) declaró que el Mensajero de Allah (salallahu ‘alaihi wasallam) dijo:
"Laylatul-Qadr es fácil y tranquila, ni demasiado calurosa ni demasiado fría, y el Sol sale a la mañana siguiente débil y rojizo."4
Esfuerzo y recompensa
¿Qué puede ser mejor que esta recompensa para aquel a quien Allah guía y concede éxito? Así que, esfuérzate en buscar esta noche y realiza la mayor cantidad posible de actos justos.
Y quien deje pasar estas diez noches llenas de misericordia y perdón de su Señor, y persista en los pecados sin preocuparse, entonces se ha privado a sí mismo de un gran bien y una recompensa inmensa.
Por ello, es un deber para esas personas arrepentirse ante Allah y buscar Su perdón, porque la puerta del arrepentimiento sigue abierta. Que se controlen a sí mismos, refrenen sus almas y obtengan una recompensa multiplicada a través de las últimas diez noches. Y que no regresen a sus pecados después de ello.
[1] Ad-Dujān: 3-4.
[2] Al-Qadr: 1-5.
[3] Al-Bujari (n.º 2020), Muslim (1169).
[4] An-Nasā’ī (n.º 2206).
[5] Al-Bujari (n.º 2021 y 2022) con un texto similar.
[6] Muslim (n.º 762).
[7] Abu Dawud (n.º 1386).
[8] Muslim (n.º 1168).
[9] Muslim (n.º 1166).
[10] Ibn Māyah (n.º 1766).
[11] At-Tirmidhi (n.º 3513), Ibn Māyah (3850), Al-Hākim (1/530), quien dijo: “Es auténtico según las condiciones de Al-Bujari y Muslim,” y Adh-Dhahabi estuvo de acuerdo.
[12] Muslim (n.º 1174).
[13] Muslim (n.º 1175).
[14] Muslim (n.º 762).
[15] Abu Dawud (n.º 1378).
[16] Muslim (n.º 1170).
[17] Narrado por At-Tayālisi, Ibn Khuzaymah, Al-Bazzār y calificado como sahīh por Al-Albāni en Sahīh Al-Jāmi’ (n.º 5475).
Fuente: abukhadeejah.com
Traducción al español: Adam abd al-Wahhab as-Salafi
Para la pagina: Salafiyyah Colombia
