La excelencia de suplicar a Allah y las condiciones para que una súplica sea aceptada



La excelencia de suplicar a Allah y las condiciones para que una súplica sea aceptada

Allah, Altísimo, dijo:

وَقَالَ رَبُّكُمُ ادْعُونِي أَسْتَجِبْ لَكُمْ ۚ إِنَّ الَّذِينَ يَسْتَكْبِرُونَ عَنْ عِبَادَتِي سَيَدْخُلُونَ جَهَنَّمَ دَاخِرِينَ

“Y su Señor dijo: ‘Invoquenme y responderé a ustedes’. Ciertamente, quienes se ensoberbecen ante Mi adoración, entrarán en el Infierno humillados.”

(Sura Ghāfir, 40:60)

ادْعُوا رَبَّكُمْ تَضَرُّعًا وَخُفْيَةً ۚ إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْمُعْتَدِينَ

“Invoquen a su Señor con humildad y en secreto. Ciertamente, Él no ama a los transgresores.”

(Sura Al-A’rāf, 7:55)

وَإِذَا سَأَلَكَ عِبَادِي عَنِّي فَإِنِّي قَرِيبٌ ۖ أُجِيبُ دَعْوَةَ الدَّاعِ إِذَا دَعَانِ ۖ فَلْيَسْتَجِيبُوا لِي وَلْيُؤْمِنُوا بِي لَعَلَّهُمْ يَرْشُدُونَ

“Y cuando Mis siervos te pregunten por Mí, ciertamente Yo estoy cerca. Respondo la súplica del que Me invoca cuando Me invoca. Que, pues, ellos respondan a Mi llamado y crean en Mí, para que así sean guiados.”

(Sura Al-Baqarah, 2:186)

أَمَّن يُجِيبُ الْمُضْطَرَّ إِذَا دَعَاهُ وَيَكْشِفُ السُّوءَ وَيَجْعَلُكُمْ خُلَفَاءَ الْأَرْضِ ۗ أَإِلَٰهٌ مَّعَ اللَّهِ ۚ قَلِيلًا مَّا تَذَكَّرُونَ

“¿Acaso hay alguien mejor que Aquel que responde al afligido cuando Le invoca, y elimina el mal, y los hace sucesores en la tierra? ¿Hay acaso otra divinidad junto con Allah? ¡Qué poco reflexionan!”

(Sura An-Naml, 27:62)


Puntos de la explicación del Sheij Muhammad Ibn Sālih Al-‘Uthaimīn

Con adiciones explicativas y narraciones de Abū Khadeejah

El Imām An-Nawawī (rahimahullah) tiene un capítulo en su libro Riyād As-Sālihīn titulado: “El Libro de las Invocaciones” (Da‘wāt, en árabe). El singular es da‘wah, y se refiere a la invocación que una persona dirige a su Señor, el Altísimo. Así que una persona invoca a Allah diciendo: “¡Oh Señor mío!”, o palabras similares. A través de esta invocación, le pide a Allah (Altísimo) que le conceda lo que desea y le aparte lo que no quiere.

An-Nawawī (rahimahullah) menciona el capítulo: La orden de suplicar y sus virtudes. En cuanto al verso:

ادْعُونِي أَسْتَجِبْ لَكُمْ

“Invoquenme y responderé a ustedes”,

se trata de una orden de Allah seguida de Su promesa, y Allah nunca rompe Su promesa:

إِنَّ اللَّهَ لَا يُخْلِفُ الْمِيعَادَ

“Ciertamente, Allah no rompe Su promesa.”

(Sura Āli ‘Imrān, 3:9)

Así que esta es una orden de realizar dos tipos de súplica a Allah:

  1. La súplica de adoración (du‘ā al-‘ibādah)

  2. La súplica de petición (du‘ā al-mas’alah)

1. La súplica de adoración

Es cuando una persona establece la adoración a Allah. Si se le pregunta a quien realiza distintos actos de adoración:
¿Por qué haces la oración? ¿Por qué pagas el zakāh? ¿Por qué ayunas? ¿Por qué haces el Hajj? ¿Por qué luchas en la causa de Allah? ¿Por qué eres obediente y bondadoso con tus padres? ¿Por qué mantienes los lazos familiares?
Seguramente responderá: “Con estos actos busco la complacencia de Allah”.

Entonces, estas obras de adoración son en sí mismas una forma de súplica (du‘ā).

La intención es que una persona adore a Allah mediante diversos actos de devoción:

  • con los miembros del cuerpo, como la oración (Salāh),

  • con los bienes, como la caridad (sadaqah),

  • con el corazón, como el temor y el amor,

  • o con la lengua, como la recitación del Corán, alabar y glorificar a Allah.

2. La súplica de petición

Es cuando uno pide algo a Allah. Por ejemplo, dices:
“Oh Señor mío, perdóname”,
“Oh Señor mío, ten misericordia de mí”,
“Oh Señor mío, provéeme”, etc.

Esto también es adoración, tal como dijo el Profeta (ﷺ):
“La súplica es adoración.”
(Relatado por At-Tirmidhī, no. 3247)

Es adoración porque la persona se vuelve hacia Allah (ﷻ) al pedirle, reconociendo Su favor y generosidad.

Por lo tanto, la declaración de Allah:

ادْعُونِي أَسْتَجِبْ لَكُمْ

“Invoquenme y responderé a ustedes”,

abarca tanto la súplica de adoración como la súplica de petición. Así que la respuesta de Allah, en lo que respecta a la adoración, es Su aceptación de esa adoración. Y Su respuesta, en cuanto a la petición, es concederle a la persona aquello que ha pedido.

Y esta es una promesa de Allah, el Altísimo.

Sin embargo, existen condiciones para que las súplicas sean respondidas...

Las condiciones para que una súplica (du‘ā) sea aceptada

Primera condición: La sinceridad.
La persona debe dirigir su súplica sinceramente y únicamente a Allah, sin asociarle ningún compañero. No debe adorar para aparentar ante la gente ni para buscar fama. No debe, por ejemplo, realizar el Hayy con la intención de que la gente diga: “Él es Al-Hayy” (o “el Hājj”), ni debe dar caridad con el deseo de que la gente diga: “Él es generoso y bondadoso”, ni debe ayunar deseando que las personas lo elogien diciendo: “Mira cuánto ayuna.” Si una persona realiza actos buscando el elogio de los demás, su obra queda anulada. De igual forma, cuando suplica a Allah por algo que desea de Él, debe pedírselo con sinceridad. Invoca a Allah sabiendo que tú lo necesitas y que Él no tiene ninguna necesidad de ti, y que tiene total poder para concederte lo que le pides.

Segunda condición: Que la súplica no contenga pecado ni transgresión.
Si la súplica incluye un pecado, no será aceptada por Allah, incluso si un padre suplica en contra de sus propios hijos o una madre en contra de los suyos. Allah no acepta las súplicas que implican injusticia o transgresión contra otros. Allah, el Altísimo, dijo:

ادْعُوا رَبَّكُمْ تَضَرُّعًا وَخُفْيَةً ۚ إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْمُعْتَدِينَ
“Invoquen a su Señor con humildad y en secreto. Ciertamente, Él no ama a los transgresores.”
(Sura Al-A‘rāf, 7:55)

Así que si una persona suplica pidiendo algo pecaminoso, como solicitar algo prohibido por la religión, no será aceptado, porque está excediéndose en los límites. Si alguien dijera: “¡Oh Allah, hazme un profeta!”, eso no está permitido, es transgresión y no será aceptado por Allah. Si una persona suplica contra aquel a quien ha oprimido, tampoco será aceptado. Si una madre suplica contra su hijo porque él ama a su esposa, no será aceptado. Si un padre suplica contra su hijo porque él se junta con gente piadosa y buena, tampoco será aceptado. Por tanto, la súplica no debe contener una petición pecaminosa ni que exceda los límites de la Shari‘ah.

El Profeta (ﷺ) dijo:
“La súplica de una persona será respondida siempre que no pida algo pecaminoso o la ruptura de lazos familiares, y que no sea impaciente.”
Le preguntaron: “¿Qué es ser impaciente, oh Mensajero de Allah?”
Él respondió:
“Que la persona diga: ‘He suplicado, pero no he recibido respuesta’, y entonces se desanima y deja de suplicar.”
(Relatado por Muslim)

Tercera condición: Tener certeza de que Allah responderá.
La persona debe suplicar a Allah con certeza de que será respondido, no como un experimento para ver si funciona. Algunas personas hacen du‘ā como si fuera una prueba, para ver si Allah les responde o no. Ese tipo de súplica no es aceptada. Invoca a Allah con plena convicción de que Él, el Altísimo, responderá. Si suplicas dudando, Allah no aceptará esa súplica.

El Profeta (ﷺ) dijo:
“Pidan a Allah con certeza de que Él responderá, y sepan que Allah no acepta la súplica de un corazón distraído y descuidado.”
(Relatado por At-Tirmidhī, y autenticado en As-Sahīhah de Al-Albānī, núm. 594)

También dijo:
“A quien le gustaría que Allah le responda en tiempos de dificultad, que aumente sus súplicas en tiempos de facilidad.”
(Relatado por At-Tirmidhī)

Cuarta condición: Alejarse de lo que Allah ha prohibido.
La persona debe abandonar lo prohibido por Allah, como comer lo ilícito, consumir usura, adquirir bienes mediante engaño o fraude, etc. La súplica de alguien que incurre en ello no será aceptada. La prueba está en la siguiente declaración del Profeta (ﷺ):

أَيُّهَا النَّاسُ إِنَّ اللَّهَ طَيِّبٌ لاَ يَقْبَلُ إِلاَّ طَيِّبًا وَإِنَّ اللَّهَ أَمَرَ الْمُؤْمِنِينَ بِمَا أَمَرَ بِهِ الْمُرْسَلِينَ
“¡Oh gente! Ciertamente, Allah es bueno y no acepta sino lo que es bueno. En verdad, Allah ordenó a los creyentes lo mismo que ordenó a los mensajeros.”

Allah, el Altísimo, dijo:

يَا أَيُّهَا الرُّسُلُ كُلُوا مِنَ الطَّيِّبَاتِ وَاعْمَلُوا صَالِحًا إِنِّي بِمَا تَعْمَلُونَ عَلِيمٌ
“¡Oh Mensajeros! Coman de lo bueno que Allah les ha provisto y obren con rectitud. En verdad, Yo sé bien lo que hacen.”
(Sura Al-Mu’minūn, 23:51)

Y también dijo:

يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُلُوا مِنْ طَيِّبَاتِ مَا رَزَقْنَاكُمْ
“¡Oh ustedes que creen! Coman de las cosas buenas con que los hemos proveído.”
(Sura Al-Baqarah, 2:172)

Luego el Profeta (ﷺ) mencionó a un hombre:
“Un hombre se encuentra en un largo viaje, despeinado y cubierto de polvo; extiende sus manos al cielo diciendo: ‘¡Oh Señor mío! ¡Oh Señor mío!’, pero su comida es ilícita, su bebida es ilícita, su ropa es ilícita, y ha sido alimentado con lo ilícito. Entonces, ¿cómo se espera que su súplica sea aceptada?”
(Relatado por Muslim, núm. 1015)

El Profeta (ﷺ) lo describió como alejado de que su súplica sea respondida, a pesar de que su estado —viajando, polvoriento y despeinado— lo haría digno de respuesta. Pero, debido a que su comida, bebida, sustento y vestimenta eran ilícitos, se convirtió en alguien alejado de que su súplica fuese aceptada por Allah.

Las súplicas son respondidas

Mālik narró que Zayd ibn Aslam solía decir:
«No hay persona que invoque (a Allah) sin que ocurra una de tres cosas: o bien se le concede lo que pidió, o se le reserva (la recompensa) para más adelante, o se le expían pecados por medio de ella.»
(Al-Muwaṭṭa de Mālik, no. 508)

Ibn ʿAbd al-Barr dijo:
Esto no es una mera opinión, sino que proviene de un Compañero y es un informe conservado del Profeta ﷺ. Luego citó de Jābir que el Profeta ﷺ dijo:
«La súplica del musulmán está entre una de tres cosas: o se le concede aquello que pidió, o se le eleva en rango (espiritualmente), o se le borra por medio de ella un pecado; siempre que no suplique por un acto pecaminoso, o por cortar los lazos familiares, ni sea impaciente.»

Ibn ʿAbd al-Barr también dijo:
Ibn Jarīr e Ibn Abī Shaybah transmitieron de Abu Saʿīd que el Mensajero de Allah ﷺ dijo:
«La súplica del musulmán no es rechazada mientras no invoque por un pecado o por cortar lazos familiares. Así que o se le concede (lo pedido) en este mundo, o se le reserva para el Más Allá, o bien se le aparta de un mal equivalente al alcance de su súplica.»

También se transmitió:

«No hay hombre que invoque a Allah con una súplica sin que se le responda: o bien se le concede en la vida mundanal, o se le reserva para la otra vida, o se le expían sus pecados en proporción a lo que pidió —siempre que no invoque por algo pecaminoso, ni por cortar lazos familiares, ni se apresure.»

Le preguntaron: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Qué significa apresurarse?” Él respondió:

«Que diga: ‘Rogué a mi Señor, pero no me respondió.’»

(At-Tirmidhī, no. 3604, categoría: 3-meem. Al-Albānī dijo: Sahīh, excepto la parte: ‘o se le expían sus pecados en proporción a lo que pidió’).

Abu Hurayrah narró del Mensajero de Allah ﷺ que dijo:

«No hay siervo que levante sus manos (en súplica) de modo que se vean sus axilas y pida algo a Allah, sin que Allah se lo conceda, siempre que no sea impaciente.»

Le preguntaron: “¿Cómo es ser impaciente?” Él respondió:

«Que diga: ‘Rogué y rogué pero no se me concedió nada.’»

(At-Tirmidhī, no. 3604, categoría: 4-meem. Al-Albānī dijo: Sahīh como dicho del Compañero).

Abu Hurayrah narró que el Mensajero de Allah ﷺ dijo:

«Allah desciende al cielo de este mundo cada noche cuando pasa el primer tercio de la noche y dice:

‘Yo soy el Rey, Yo soy el Rey.
¿Quién Me invoca para que le responda?
¿Quién Me pide para que se lo conceda?
¿Quién Me pide perdón para que lo perdone?’
Y así permanece hasta que amanece.»

(Muslim, no. 758)

También narró Abu Hurayrah que el Mensajero de Allah ﷺ dijo:

«Allah, el Altísimo, dijo:
‘Yo soy como Mi siervo piensa de Mí, y estoy con él cuando Me recuerda.
Si Me recuerda en su interior, Yo lo recuerdo en Mi interior.
Si Me recuerda en una asamblea, Yo lo recuerdo en una asamblea mejor que la suya.
Si se acerca a Mí un palmo, Yo me acerco a él un brazo.
Si se acerca a Mí un brazo, Yo me acerco a él un paso.
Y si viene a Mí caminando, Yo voy hacia él apresuradamente.’»

Abu ʿĪsā (At-Tirmidhī) dijo: Este hadiz es hasan sahīh.

Y se transmitió de Al-Aʿmash en su tafsīr de este hadiz:
“Si se acerca a Mí un palmo, Yo me acerco a él un brazo”,

refiriéndose al perdón y a la misericordia. Así es como algunos sabios explicaron este hadiz:

Dijeron: su significado es que Él dice:

“Si el siervo se acerca a Mí obedeciéndome y cumpliendo lo que he ordenado, Yo me apresuro a concederle Mi perdón y Mi misericordia.”

(At-Tirmidhī, no. 3603. Al-Albānī lo calificó como sahīh).


Notas al pie:

Du‘ā Al-‘Ibādah (دعاء العبادة): súplica mediante actos de adoración.
Du‘ā Al-Mas’alah (دعاء المسألة): súplica mediante petición directa.

Traducción al español: Adam abd al-Wahhab as-Salafi

Para la pagina: Salafiyyah Colombia

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